¿Es posible fingir el sueño?

A todos nos ha ocurrido alguna vez. Te despiertas 10 o 15 veces durante la noche y piensas: “Me rindo, mañana voy a estar cansado todo el día”. Te das la vuelta unas cuantas veces más antes de que suene la alarma, pero la triste realidad es que no duermes casi nada. Llamar para decir que estás enfermo no es una opción, ya que tienes una gran presentación en el trabajo  y necesitas estar a tope para, al menos, parecer que lo que dices es coherente. Por lo general, recomendamos que mejores tu colchón o que pruebes nuevas rutinas nocturnas que te preparen para una buena noche de descanso. Desafortunadamente, no importa lo que hagamos, habrá algunas noches en las que nuestro cuerpo simplemente dirá “no” a dormir. Entonces, ¿qué debes hacer? Aquí te dejamos algunos consejos para ayudarte a “fingir hasta que lo consigas”.

Convéncete a ti mismo

Hubo un estudio realizado en 2014 en el que se dijo a los participantes que habían dormido muy bien o muy mal. En realidad, los participantes tuvieron varios grados de horas de sueño. Lo interesante de este experimento fue que los participantes a los que se les dijo que habían dormido bien tuvieron un rendimiento significativamente mejor en las pruebas cognitivas en comparación con el grupo al que se le dijo que habían dormido mal. Este estudio se conoció como “sueño placebo” ya que los resultados indicaron que cuando una persona cree que ha descansado lo suficiente, el rendimiento es mejor como resultado. Esto puede compararse con cuando los investigadores dan a los participantes pastillas de azúcar que actúan como un placebo para un nuevo experimento de drogas. Aunque esta no es una solución a largo plazo si no se duerme bien, un día o dos de mal sueño pueden ser mitigados con este enfoque. Repítete a ti mismo que tienes suficiente energía de reserva para pasar el día e intenta no pensar en el número de horas que dormiste.

Toma algunas precauciones

Ahora que tienes una mentalidad positiva y crees que puedes hacer lo que hay que hacer, aquí tienes algunos trucos que te mantendrán en movimiento durante el día.

1. Sé que no es divertido, pero tomar una ducha fría aumentará tu ritmo cardíaco, haciendo que tu cuerpo se caliente y se despierte por sí mismo. No necesitas pasar mucho tiempo ahí dentro convirtiéndote en un pingüino, con un minuto de frío será suficiente.
2. Haz todo lo que normalmente harías para prepararte para un gran día. Es importante desde el punto de vista psicológico que trates el día como cualquier otro y tu estado de ánimo seguirá el mismo camino. Esto también será importante para convencer a los demás de que estás alerta. Así que no te saltes el maquillaje o afeitarte, si lo sueles hacer todos los días.
3. El café es el rey – Puede que sea obvio, pero una dosis de cafeína puede ser muy útil para darte ese impulso de energía que tanto deseas. Aunque normalmente no bebas café, puede ser buena idea tomarlo para los días de emergencia en los que no duermes.
4. Muévete – Sentarte en tu escritorio todo el día es una buena manera de recordarle a tu cuerpo que está privado de sueño y que empezarás a tener sueño dentro de poco. Intenta mantenerte activo caminando por la oficina, o haciendo un poco de footing durante la hora de la comida.

Ahora que has recibido una charla de ánimo y tienes algunos trucos para parecer más descansado, sabemos que la presentación te saldrá genial. Es importante recordar que esta no es una estrategia a largo plazo. Después de un día o dos, necesitarás dormir, y con eso me refiero a 8 horas o más para recuperarte. Piensa en esto como un plan de emergencia y no como una alternativa al sueño a largo plazo. Esperemos que no tengas que usar este “plan de emergencia” más de 2 o 3 veces al año, pero asegúrate de marcar en Favoritos esta página por si acaso.

 

Dulces sueños…

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